el blindaje continúa en el Congreso

Medicamentos: Monopolio anunciado

Diario Uno 

Publicado: 2018-02-04

El movimiento económico en medicamentos se compone: 1) compras estatales: compras corporativas y compras de determinados medicamentos de forma directa; 2) ventas en boticas privadas: cadenas de boticas y boticas independientes; 3) venta en boticas de las clínicas privadas. Para el 2014 este mercado ascendía a 2000 millones de dólares; para el 2018 debe estar alrededor de los 2500 millones de dólares, unos 8000 millones de soles. 

El Estado vía MINSA, Gobiernos Regionales y SIS, compra unos 1500 millones de soles (incluidas vacunas); ESSALUD 900 millones. El MINSA y ESSALUD hacen una gran compra corporativa, pero luego deben comprar de forma directa a laboratorios, sobre todo transnacionales, medicamentos específicos para enfermedades como el cáncer y otras de alto costo. Este campo es distinto en su naturaleza al mercado privado ya que el Estado entrega los medicamentos sin que medie pago del usuario.

CIFRAS DEL MONOPOLIO

El mayor campo de comercialización de medicamentos es el de las boticas, que se divide en: 1) 14.000 boticas independientes, gestionadas sobre todo por químicos farmacéuticos de forma individual. 2) Cadenas de boticas con cerca de 2000 locales. Con la compra de Quicorp (Mi Farma, BTL, FASA) por parte de Intercorp (Inka Farma), Intercorp ahora es propietaria de la enorme mayoría de locales de las cadenas de boticas en el país.

En relación a los montos de facturación, con la compra Intercorp controla el 95% de las ventas de todo el mercado de boticas, sumadas las independientes y las cadenas. Si bien no hay cifras oficiales, las ventas de este nuevo conglomerado deben acercarse para el 2018 a los 5000 millones de soles. Este monto en la estructura del financiamiento de la salud corresponde directamente al gasto de bolsillo que las familias hacen, ya que los seguros de salud no tienen todos los medicamentos disponibles o sus coberturas no los asumen.

MEDIAS VERDADES

Los voceros de Intercorp sostienen que sólo controlarán el 18% del mercado, lo cual es falso. El monopolio no se conforma por el número de locales, sino por los montos de venta que ahora les significan el 95%; el monopolio en la venta privada de medicamentos es un hecho. Asimismo, los defensores del monopolio buscan confundir a la opinión pública señalando que sólo controlan el 40% de total de los medicamentos disponibles en el país, pero ese 40% se refiere a las unidades (número de pastillas para mejor entendimiento); por diversas razones, distintas a este debate, es el sector público es el que dispone mayor número de unidades.

A esta realidad hay añadir otros elementos: 1) la inducción del consumo a determinados productos (no es casual que el principal producto de venta de las boticas sea la fórmula que imita a la leche); 2) la desregulada y tergiversada publicidad de las cadenas de boticas en la TV; 3) los “incentivos” que se estarían dando a los trabajadores de las cadenas para orientar a los clientes hacia determinado producto, y los que se dirigirían a los médicos a fin de prescribir medicamentos de mayor costo.

NO ES NORMAL

No es normal lo que sucede. En casi ningún lugar del mundo existe tanta oferta desregulada de venta de medicamentos. La publicidad está prohibida en la mayoría de países, porque el medicamento no es una opción, sino que depende de la prescripción. Una de las consecuencias de la ausencia del rol público en salud es lo que ahora debemos enfrentar: la normalización de que la compra de medicamentos es parte de las necesidades básicas.

Si bien como Estado es necesario y prioritario regular los precios y el acceso a medicamentos, tanto en la venta al público como en las compras estatales, lo que en paralelo se debe enfrentar es la necesidad de desmedicamentalizar la vida de la población. La industria farmacéutica en complicidad con “investigadores” cada año identifica nuevas dolencias y el “medicamento” para enfrentarlas. Tienen la capacidad de cerrar el círculo porque su gran poder envuelve a profesionales, formadores, sectores del Estado. De eso es de lo que hay que escapar.


Escrito por

Alexandro Saco

Corredor, activista por el derecho a la salud.


Publicado en

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