el blindaje continúa en el Congreso

LA DEUDA DE PPK EN SALUD

El gobierno en año y medio ha dejado de lado la salud de los peruanos; momento de llamar a los que saben qué hacer.

Alexandro Saco

Publicado: 2017-12-24

El año y medio de gobierno de PPK en salud ha significado retroceso, desorden, falta de conducción e incapacidad de gestión. Las gestiones ministeriales llegaron al despacho producto de la desubicación presidencial, que ha puesto al frente del MINSA a ministros alejados y desconocedores de las dinámicas del sector. Ello ha derivado en la casi inexistencia de propuestas y medidas que señalen un horizonte en salud. 

Ninguno de los ministros ha reparado en aplicar el propio Plan de Gobierno en Salud de PPK, que es limitado pero propone mucho más de lo que en este periodo se ha intentado hacer. Es claro que el Ministro D’Alessio no logra identificar los ejes de su gestión y no cuenta con ideas sanitarias, pero además debe enfrentar el desorden y equivocaciones heredados de la gestión García que costará esfuerzo remontar.

RETROCESO E IRRESPONSABILIDAD

Necesario es señalar al menos dos irresponsabilidades del gobierno de PPK: 1) El debilitamiento del proceso de consolidación del SIS como sistema dirigido a todos los que no cuentan con ESSALUD, con la promulgación del DL 1346 que retrocede la función del SIS al disponer evaluar la “pobreza” de más de 7 millones de afiliados; 2) La aprobación de una disfuncional estructura del MINSA a menos de un año de aprobado el anterior ROF, que ha desorganizado las competencias del ministerio, sustraído funciones básicas y enredado la gestión.

Si bien existen contados espacios institucionales en los que funcionarios se esfuerzan en aplicar medidas adecuadas, sin una orientación general que tenga claros los retos a enfrentar, las voluntades se diluyen. De ello se deriva una cierta parálisis sectorial que no encuentra en año y medio la forma idónea de relacionarse y ejercer rectoría sobre las regiones (tenemos 26 MINI-MINSAS), habiéndose desactivado la Comisión Intergubernamental de Salud (CIGS) y el Consejo Nacional de Salud (CNS).

A ello se suma la desorganización en Lima, que producto del apresurado ROF ha centralizado la responsabilidad de la conducción de la gestión en una Dirección General de Operaciones que no tiene capacidad para lidiar con todo el aparto prestador limeño ni con sus temas de salud colectiva. Lima debe ser una de las pocas mega urbes que no cuenta con una Autoridad de Salud. El gobierno de PPK ha dejado la salud de más de 10 millones de personas a la deriva.

NADA CONTRA CORRUPCIÓN

A pesar de la sensibilidad relacionada a la corrupción, el gobierno y ambas gestiones del MINSA han desaprovechado la oportunidad que se abrió con el caso Moreno – Loayza – SIS; no han tenido propuesta ni aplicación de una política anticorrupción en salud, ni voluntad de iniciar procesos judiciales o lograr condenas en casos de corrupción. Es decir, los corruptos que hacen de las suyas en todos los niveles operativos y de gestión del sistema siguen como si nada hubiera pasado. La política anticorrupción del MINSA se redujo a un flayer en el Facebook institucional.

PPK como Presidente ha sido negligente, irresponsable y “desprolijo” con la salud. Esto se podrá revertir si el gobierno toma en serio los retos enormes que enfrenta la salud, dejando de sacar conejos debajo la manga y apoyarse en su propio Plan de Gobierno, en el Acuerdo Nacional en Salud, en los compromisos asumidos con la OPS/OMS, y respondiendo las demandas de la sociedad organizada con canales de participación efectiva y no decorativa.

CAPACIDAD Y SINCERAMIENTO

Se requiere encargar la conducción sectorial a quienes tengan capacidad y el conocimiento para hacerlo, abriendo el debate sobre el sistema de salud que como país aspiramos. Sí existe una acumulación programática y de capacidades suficiente para dar el giro hacia un sistema universal, en un horizonte de mediano plazo para su concreción.

Pero además toca a la comunidad de la salud, superar mitos, tabúes y enredos conceptuales que impiden poner el sistema a favor de la gente. La construcción de una salud distinta pasa por la responsabilidad desde el Gobierno que gestiona el Estado, pero sobre todo por generar un movimiento social y espacios que se apropien e impulsen el camino hacia el derecho a la salud.


Escrito por

Alexandro Saco

Corredor, activista por el derecho a la salud.


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