no está satisfecha

GOBERNABILIDAD EN SALUD

Urge reorientar la descentralización

Alexandro Saco

Publicado: 2017-10-08

Lograr gobernabilidad es un sentido común en el ámbito nacional; pero para que ésta se pueda dar se requiere contar con gobernabilidades en los sectores que mayores dinámicas e intereses colectivos albergan, como sucede en salud. Este gobierno no ha entendido ni los procesos ni a los actores que se desarrollan y/o influyen en el sistema de salud. 

La gobernabilidad en salud tiene aspectos clave: 1) Relación del MINSA con Gobiernos Regionales y Direcciones Regionales de Salud; 2) Capacidad del SIS de gestionar la protección en salud a favor de la población 3) Interacción con los gremios de trabajadores de salud; 4) Capacidad del ejercicio rector y de coordinación con ESSALUD; 5) Reconocimiento y orientación a las capacidades de los funcionarios del MINSA; 6) Coordinación con las organizaciones de la sociedad civil; 7) Manejo de la salud en Lima; 8) Regulación y defensa de lo público frente a los intereses privados.

DESCENTRALIZACIÓN

El proceso de descentralización entregó más de 100 competencias a los Gobiernos Regionales, de las cuales la mayoría no cumple sus objetivos, llegándose a un punto en el que su revisión y reorientación es urgente. Durante la gestión del Ministro Ugarte, se conformó la Comisión Intergubernamental de Salud (CIGS), que reúne a Directores Regionales de Salud, Directores Generales y de organismos adscritos al MINSA. En sus reuniones trimestrales la CIGS logró orientar prioridades en los últimos años, pero este gobierno la ha desactivado. Mientras no haya otra alternativa institucional este espacio debe activarse.

SALAVERRY CUADRA OCHO

La gestión de la ministra García se basó en el mito de que todo lo anterior fue un desastre y corrupción, cosa que por absoluta resulta falsa. Y como nada de bueno podía haber, se tumbó la estructura orgánica del ROF – MINSA, vigente desde febrero de 2016, aprobando un nuevo ROF en marzo de 2017, sin la menor evaluación ni criterios técnicos ni programáticos. La estructura orgánica actual es un desorden emanado del apresuramiento, que deberá ser dejada de lado pronto. Esta situación y el arrinconamiento a decenas de funcionarios capaces del MINSA, afectaron el ánimo de los trabajadores de la sede central.

SIS SIN NORTE

A casi un año del escándalo Moreno que evidenció una serie de aspectos a reformar, esta institución no ha desarrollado los cambios esperados para el mejor uso de sus recursos; lo que preocupa más ahora que el SIS va a tener el mayor prepuesto de su historia con 2200 millones el 2018. El manejo de ese financiamiento debe orientar a los prestadores hacia la priorización de las atenciones y necesidades de salud. Esto implica desburocratizar y facilitar el acceso, así como un sinceramiento para que todo el dinero del SIS vaya a la atención, mientras el MINSA cubre lo que hoy se destina a gastos corrientes de los establecimientos con dinero SIS. No se debe repetir como el año pasado la batalla SIS versus hospitales.

PLANETA ESSALUD

ESSALUD es una isla, mantiene una cultura organizacional basada en evitar su involucramiento en el sistema nacional de salud del cual el MINSA es rector y conductor. Ningún gobierno ha logrado pasos integradores, ya que eso requiere apoyo del más alto nivel, no para que el MINSA se apropie de los recursos de ESSALUD, sino para que se avance a una integración operativa a favor de cada ser humano sea del SIS o ESSALUD, a los que se debe atender más y mejor utilizando ambas capacidades. Hace 8 años se busca hacerlo vía el llamado Intercambio Prestacional, que pronto lanzará un nuevo reglamento; pero otra vez no funcionará. Se necesita dejar de supeditar la salud al trámite administrativo, y eso pasa por decisión operativa con apoyo político en lógica de redes de atención.

CONSEJOS DE SALUD

A pesar de que contamos con la ley del Sistema Nacional Coordinado y Descentralizado de Salud, que crea el Consejo Nacional de Salud, los regionales, provinciales y locales, estos no han despegado: a) La representación es mayoritariamente de las entidades del Estado; b) Sus acuerdos no son vinculantes y dependen de la voluntad de los ministros o directores regionales; c) La ley y su reglamento no establecen la articulación entre los niveles nacional, regional y local. A pesar de ello esta estructura debe potenciarse para ser el espacio compartido desde los distintos actores en la construcción de la salud. Se requiere ampliar su representación e incorporar mecanismos de cumplimiento de sus acuerdos, siendo el ámbito local distrital el llamado a generar toda una dinámica social territorial en salud.

LIMA A LA DERIVA

Mientras Lima no cuente con una Autoridad de Salud, la desorganización de sus servicios, redes y acciones de salud colectiva persistirá. La Municipalidad de Lima, que debería asumir esta tarea, no tiene ni tendrá la capacidad de hacerlo. Lima, sus dinámicas, corredores demográficos y epidemiológicos, no pueden ser conducidos desde una Dirección de Operaciones en el segundo piso del MINSA. Una urbe de 10 millones de habitantes sin Autoridad de Salud es lo que vemos: hospitales saturados, primer nivel descuidado, ausencia redes y de políticas de prevención y promoción.

La rectoría es una atribución y función nacional del MINSA y la gobernabilidad sectorial pasa por su desarrollo; una está ligada a otra. Sin gobernabilidad sectorial la rectoría se diluye como ahora; sin rectoría no habrá gobernabilidad. Si bien el responsable principal es el Ministro de Salud y sus equipos, todos los actores tenemos un rol que cumplir ahora.


Escrito por

Alexandro Saco

Corredor, activista por el derecho a la salud.


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